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Reseña | Vicente Cifuentes: Jajajajajá

17 oct 2012

Por: Gabriela Aguirre

“Jajajajajá es un poco la risa de una persona absurda, totalmente desequilibrada, llena de alegría pero también súper trágica, es un estribillo mantenido en una nota, es incómoda y fácil de cantar”, dijo Vicente Cifuentes un día en el que le preguntamos por qué se reía. Su ópera prima se siente así: no tan fácil de digerir como otros productos musicales, esotérica, cautelosa al comenzar pero tranquilizadora al obtener la confianza de quien escucha. Y es que Vicente, un trovador chileno extraño y solitario, se vuelve un mago de las tonadas cuando está rodeado de su propia música.

Los estudios Terranota fueron el hogar donde surgió Jajajajajá (son 5 “jas”), con la importante colaboración de músicos de la talla de Juan Francisco Ordóñez en la guitarra, Alberto Iznaga en el violín, David Vásquez en el bajo y Ely Vásquez en las percusiones. El colorido arte de portada fue obra de Adela Doré, quien se encargó de ilustrar esta producción con un toque tropical. Nada tiene mucho que ver, ni estos músicos habían tocado juntos anteriormente, pero la sorpresa es el elemento que construyó el disco.

Comienzo y común tiene unos segundos casi cinemáticos donde el violín se presenta como el director de una orquesta, saluda a la audiencia y se queda por el resto del viaje. Vicente reúne aparatos, árboles, objetos y personas con profesiones al hablar de ella (o de tí), para enseñarnos una de las peculiares maneras en que su mente se enamora.

Es extraño que tenga que venir un chileno hasta acá a cantarnos bachata, pero este choque de influencias tiene que ver mucho con “la junta” de Cifuentes. Gente mucho mayor lo influencia, desde sus compañeros de banda hasta el legendario Víctor Víctor, aunque también nos hemos dado cuenta que él tiene un alma que no corresponde con sus 23 años. La Bachata del vigilante  resume todo esto en unos minutos. Luego viene Vienen, una de sus canciones más ligeras en estructura, pero muy bien ambientada por las cuerdas del violín. La ternura rebosa en cada palabra cantada.

Pero viene el sol y hechizos de mantel. Pero viene un Dios, hablándome al revés

A los ojos es misteriosa, lenta, que se debate a sí misma, pero sorprende cuando el coro desemboca en algo más poderoso. Es la canción más larga y elaborada en estructura del disco. Continúa Al revés, el himno de Chente, que reúne sus temas recurrentes en una manifestación de amor dulce, puro e inocente que no se contiene y quiere alegrar con su brillo a quien la escuche. La canción que torna esa risa tan medida en una simple sonrisa.

Para no olvidar sus raíces e influencias australes, Vicente compone un tango llamado Súfreme con imaginación, con una elegante petición que se nos queda en la mente tiempo después de escucharla. También se anima y recorre avenidas, olores y viejos lugares con Ser del Sur, alzando su voz hacia la patria que lo vio nacer e invitándonos a echarle un vistazo a su pasado.

Jajajajá se encarga de cerrar. Una canción monótona, llena de risas que flotan sin quererlo. Los puristas dirán que cada grupo de risas tiene 6 “jas” en vez de los 5 escritos, pero se lo perdonamos en el nombre de la métrica. Almas en baúles, codos, flores y miradas recurrentes provocan que los instrumentos exploten en un frenesí que le da un final extraño a una joya de álbum.

 

El disco puede escucharse completo y descargarse gratis en vicentecifuentes.com.

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17 oct 2012