Reseña | Juango Dávalos: Réplica
Quien me conoce sabe que me encanta la música de Juango Dávalos y no lo oculto, pero hay algo que tengo que confesar: la primera vez que lo escuché, no me gustó para nada. Había algo sobre lo autobiográfico de sus pensamientos que me incomodaba.
No recuerdo cuando fue que empecé a percibirlo de forma diferente, tal vez en un concierto en vivo o con alguna canción de Un Niño Antiguo en shuffle que me tomó desprevenida, pero no es la primera vez que me pasa. Del odio al amor a veces solo hay unos cuantos plays.
Juango ha crecido junto a su música; de ser un niño introvertido encaramado en una mata, mordisqueando frutas y soñando con amores sanos, ahora se presenta como un hombre con tribulaciones, dilemas pasionales, buscando amores que golpeen mucho más duro y lo hagan vivir. Réplica representa esa transición de la nostalgia al presente.
Aún así, ese salto pasa de forma gradual, ya que los ritmos de Réplica salen de los años 80s sin que les dé tiempo de quitarse la ropa de ejercicios. Igual suenan modernos, y forman parte de la tendencia de la escena indie global de reproducir esos sonidos electrónicos. El disco fue producido por Juango Dávalos y JV Olivier, grabado y mezclado en La Viuda Negra, y masterizado en Joe Lambert Mastering en Brooklyn.
Arena abre en grande el disco, con firmeza en la percusión y una lección, tal vez para sí mismo pero que al final le concierne a los oyentes. El eco del coro se queda con uno mucho después, y a pesar de no ser una canción pop per se, tiene mucho de lo pegajoso de este género. Los sintetizadores se encargan de continuar con Recolecto, una canción con mucha influencia New Wave donde Juango pierde el miedo a jugar con su voz, cantando en un tono mucho más grave y mezclándose a sí mismo con efectos, como si fuera un instrumento más. Estas dos canciones han sido sencillos del disco.
Boyish, que está en la memoria colectiva de quienes han asistido a sus conciertos, baja un poco la intensidad con la que empezamos. El apreciado Wurlitzer entra en acción con algunos acordes antes del coro, recordándonos la ingenuidad de antes. Por los ambientes en los que se desenvuelve Juango, su decisión de expresarse en dos idiomas en un mismo álbum no se siente forzada. Pero luego de esta ligera canción, llega una que va escalando y sorprende con su petición: “quiero Violencia“. El dramatismo de la melodía, las extrañas confesiones e incluso el uso de una mala palabra borrada por un sonido robótico es lo que pone en evidencia el cambio de mentalidad de este artista. Casi como una némesis musical que por momentos toma el control.
En la parte baja del disco entra 6PM, que retoma el inglés (con una pizca de español) y se convierte en uno de los tracks más completos musicalmente hablando, con la presencia más fuerte de otros instrumentos como el bajo y una guitarra eléctrica que se distorsiona brevemente. En inglés sigue Reeling, con amenazas hacia un par de infieles sobre un fondo musical movido y hasta feliz.
Historias como esta y la de Fin (algo así como una amistad con derechos que acaba) arrojan luz acerca de esa nueva perspectiva de ver las cosas; aunque existe la posibilidad de que sean ficción, algún “backstory” existe para que la imaginación tome sus rumbos. Un Patrón, una especie de balada según los términos de Dávalos, se encarga de cerrar el disco a menos de media hora de haber empezado. Réplica es un esfuerzo de corta duración, pero definitivamente muy bien trabajado.
El disco puede bajarse completo como una descarga gratuita desde la web de ShaveUrLegz.


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